¿Quién no ha escuchado hablar sobre la importancia del Mindfulness?, pero sobretodo, ¿quién no asume que sabe lo que es, sin realmente haberse parado a informarse básicamente en lo que consiste la práctica de la actitividad?. Todos, empezando por mí, asumimos rápidamente los beneficios de la meditación, de la concentración, incluso de la relajación, pero no ha sido hasta que he leído sobre Mindfulness para ejecutivos de la mano de @jimmypons, que realmente he querido profundizar seriamente en el asunto. Este post va para compartir mis conclusiones con ustedes.

¿Qué es el Mindfulness?

Se puede describir como la práctica para conseguir la atención plena en el momento presente, y además, conseguir que esta atención sea intencionada y sin ningún prejuicio, con la mente libre.
La práctica es la que nos llevará a regular y prepararnos para llevar la atención sobre nuestros pensamientos y nuestras emociones. Las actividades del mindfulness nos harán ser más conscientes de la respiración, del cuerpo, de los sentimientos, las emociones y los pensamientos.

Todos conocemos personas que hemos definido como “que tienen mucha vida interior” o “que son muy espirituales” o incluso quien no conoce a alguien que ha tildado de ser “alguien muy profundo”, esto nos lleva a identificar el Mindfulness como un antiguo compañero de nuestras vidas, entonces, ¿por qué ahora?, ¿por qué desde hace unos años se habla tanto de Mindfulness y especialmente en el entorno profesional?

Los cambios tan rápidos que estamos viviendo en nuestra sociedad, en su mayoría muy impulsados por la tecnología, nos llevan a necesitar unas sanas y potentes habilidades emocionales. Ya conocemos cuáles son las habilidades más demandadas y poco tienen que ver con los conocimientos técnicos alejados de las emociones de antaño, ahora se busca personas sin miedo al cambio, una gran adaptabilidad a los entornos inciertos, se necesitan perfiles con una potente habilidad de liderazgo, la empatía, la gestión de equipos, la creatividad, el pensamiento crítico; todas éstas, son habilidades demandadas y todas son habilidades que tienen más que ver con las capacidades emocionales que con las de formación.

Y he ahí donde entra el mindfulness, porque, ¿cómo vamos a tener unas habilidades emocionales sanas y a punto si no somos capaces de identificarlas y cuidarlas?

Esta foto demuestra gráficamente todo el mensaje del mindfulness: disfruta plenamente del momento, del entorno, de la situación en la que te encuentras aquí y ahora, y disfruta a través de tus sentimientos, de tus emociones y tus pensamientos. Estaremos listos para todo, si sabemos identificar lo importante, aislar los objetivos y priorizar.

En el entrenamiento y la práctica está el secreto de convertirnos en una persona que regule sus sentimientos y pensamientos y no se deje llevar por ellos descontroladamente. La templanza y el autocontrol me han parecido siempre unas herramientas clave, que ayudan en la vida a reaccionar cuándo y cómo mejor nos va a resultar.

Por tanto, amigos, la práctica del mindfulness nos lleva a conocernos a nosotros mismos, pensar, reflexionar: meditar sobre nuestros pensamientos y emociones para conseguir centrarnos en el momento con atención plena y a base de practicar y entrenar… ser más emocionalmente estables, pudiendo llevar nuestra inteligencia emocional hasta unos puestos donde nunca estuvo antes y que esto repercuta en nuestra preparación para liderar nuestras vidas de incertidumbre que, más que nunca ahora, sabemos que nos esperan.

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