Las nuevas reglas del juego

La Organización de las Naciones Unidas nos ha marcado las reglas del juego. El 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos: los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esta nueva agenda es transformadora, está centrada en las personas y desarrolla 17 objetivos valientes y ambiciosos.

La ONU fijó un plazo de 15 años, hasta el 2030, para que la actuación conjunta de la sociedad; gobiernos, políticos, empresas y sociedad civil, consiga revertir algunos de los efectos perversos que nuestra forma de vida está produciendo en el planeta y en nuestra salud.

Los ODS, como se conocen coloquialmente, son 17 grandes objetivos que son desarrollados en 169 metas con el fin de fijar un marco de actuación, acompañar a las decisiones y servir de guía de responsabilidad conjunta para un cambio responsable y consensuado hacia una sociedad más sostenible.

En palabras del Secretario General de la ONU, el impulso de los ODS «representa la oportunidad para demostrar que como una familia unida de naciones, el mundo dispone de las herramientas necesarias para erradicar la pobreza y el hambre, mitigar el cambio climático, lograr la igualdad de género y llegar a alcanzar los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

Cinco años más tarde podemos decir que los ODS empiezan a estar realmente presentes en nuestras vidas. Aparecen en comunicaciones de instituciones importantes, en las firmas de los mails, acompañando logotipos y en comunicaciones de toda índole que quieren apoyar la importante divulgación de unos objetivos que deben ser el objetivo personal de todos; colaborar de forma individual por un mundo mejor.

“Acabar con el hambre en el mundo”, o “que llegue la paz en el mundo” son deseos recurrentes que los niños, los soñadores y algunas reinas de belleza han proclamado alguna vez. Ahora, con el cumplimiento de los ODS en el horizonte, tenemos una guía para sumar los pequeños actos individuales y acercar los deseos a la realidad.

La pandemia mundial protagonista en estos años preocupa es observada con preocupación en las Naciones Unidas. El peligro de revertir el camino andado, debido a las situaciones de precariedad económica provocadas por la ralentización de la actividad económica, existe. No obstante, se mantienen firme la guía de los ODS para que las acciones conjuntas y los firmes objetivos consigan dar soporte a los más vulnerables.

Cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible nos conducirá a una era sostenible, sana y equitativa. La joven Mensajera de la Paz, Malala Yousafzai intervino en el evento anual de impulso a los ODS en la ONU este año e indicó que espera que se cumplan los compromisos asumidos para lograr esa meta, incluso a pesar de la pandemia.

Los diferentes sectores y empresas están acogiendo los ODS y marcando planes de acción con el foco puesto en ellos. En concreto, el turismo, motor de nuestra economía, tiene un papel clave y contribuye en muchas formas al desarrollo e impulso de los ODS. De forma explícita, el turismo aparece en las metas de los objetivos 8, 12 y 14 que están relacionados con el desarrollo económico inclusivo y sostenible, con el consumo y la producción sostenibles y responsables y el uso sostenible de los recursos marinos y los océanos. Además, al tratarse el turismo de una actividad que genera movimientos globales, es un continuo intercambio de conocimiento de las diferentes culturas, aprendizaje e incluso supone grandes oportunidades de compartir buenas prácticas de acciones de responsabilidad con el medio y la sociedad.

El turismo sostenible está firmemente posicionado en la agenda. Sin embargo, para cumplir con sus metas y los objetivos, es necesario crear un marco de implantación ambicioso y decidido, invirtiendo en tecnología, infraestructura y talento. La visión y el compromiso personal, y empresarial no bastan para generar el cambio. Es necesario el compromiso de todos, pero sobretodo, de los organismos públicos implicados, que deben aprovechar esta oportunidad para apoyar con todos sus medios la voluntad de cambio de modelo; que ahora ya no es un deseo, sino una imperiosa necesidad.

Así, la sociedad en su conjunto; pero especialmente la comunidad educativa, familias, y sobre todo, los jóvenes, son los que tiene ahora un papel fundamental que jugar. La llegada de millennials comprometidos, con valores y una visión global como nunca antes, constituye un hito valiosísimo.

La oportunidad está servida, hay que aprovecharla, no hay plan B.